"Muéstrame tu Cara
Original,
la cara que tenías antes de que nacieran tus padres.”
- Un Koan Zen
Sin que recurras a ninguna superficie reflejante, sin que recurras a la memoria... ¿exactamente, qué apariencia tiene tu cara, en ESTE momento?
¿Te fijas cómo acudiste a la memoria? Invocaste la memoria de 'mi cara', evocando esa imagen en tu conciencia. Lo cual nos lleva a la pregunta ¿quién es el que conoce de antemano esa imagen? ¿Quién es el que conoce esa cara, el que la mira, el que se siente agradado por ella o no, incluso, quién es ese que la juzga? ¿Acaso 'mi cara' tan singular, tan irrepetible, tan reconocible en este mundo, realmente define lo que soy? ¿Acaso 'mi bellísima cara' o 'mi cara fea' o cualquier descripción intermedia captura realmente lo que SOY?
La imagen de tu cara aparece y desaparece para ti. No siempre estás consciente de ella. Tu cara forma parte del reino de las apariencias transitorias. Puedes observar cómo cambia a través del tiempo. Así que ésta no puede ser lo que tú eres realmente. La apariencia de tu rostro es un contenido que cambia y tú eres el espacio que recibe ese contenido, eres eso que es anterior a toda apariencia, eso que no puede nunca aparecer o desaparecer. Tú eres lo que siempre está presente ante la presencia de ese rostro en constante cambio, un rostro que nunca podrías ser. Lo que realmente eres no está limitado a, ni definido por, este rostro, este cuerpo, este rol, esta imagen, esta memoria. Eres ilimitado y eterno, sin rostro, sin embargo, eres absolutamente consciente de la apariencia de un rostro que baila a través del tiempo.
Paseando por la calle, veo a mi amigo, reconozco su cara, lo llamo por su nombre, nos miramos, y reconozco que él no es su cara. Podríamos estar cara a cara, pero como la consciencia que somos, jamás podríamos estar en una posición opuesta. Cara a cara, espacio a espacio, nos reconocemos mutuamente, más allá de nuestras caras. Somos el uno en el otro. Este es el milagro.
Vuelve tu cara a la verdad. La consciencia se deleita con sus múltiples facetas, pero no tiene una propia.
Jeff Foster
(Traducido por Tarsila Murguía)
(Imagen: usagicassidy/deviantart)
la cara que tenías antes de que nacieran tus padres.”
- Un Koan Zen
Sin que recurras a ninguna superficie reflejante, sin que recurras a la memoria... ¿exactamente, qué apariencia tiene tu cara, en ESTE momento?
¿Te fijas cómo acudiste a la memoria? Invocaste la memoria de 'mi cara', evocando esa imagen en tu conciencia. Lo cual nos lleva a la pregunta ¿quién es el que conoce de antemano esa imagen? ¿Quién es el que conoce esa cara, el que la mira, el que se siente agradado por ella o no, incluso, quién es ese que la juzga? ¿Acaso 'mi cara' tan singular, tan irrepetible, tan reconocible en este mundo, realmente define lo que soy? ¿Acaso 'mi bellísima cara' o 'mi cara fea' o cualquier descripción intermedia captura realmente lo que SOY?
La imagen de tu cara aparece y desaparece para ti. No siempre estás consciente de ella. Tu cara forma parte del reino de las apariencias transitorias. Puedes observar cómo cambia a través del tiempo. Así que ésta no puede ser lo que tú eres realmente. La apariencia de tu rostro es un contenido que cambia y tú eres el espacio que recibe ese contenido, eres eso que es anterior a toda apariencia, eso que no puede nunca aparecer o desaparecer. Tú eres lo que siempre está presente ante la presencia de ese rostro en constante cambio, un rostro que nunca podrías ser. Lo que realmente eres no está limitado a, ni definido por, este rostro, este cuerpo, este rol, esta imagen, esta memoria. Eres ilimitado y eterno, sin rostro, sin embargo, eres absolutamente consciente de la apariencia de un rostro que baila a través del tiempo.
Paseando por la calle, veo a mi amigo, reconozco su cara, lo llamo por su nombre, nos miramos, y reconozco que él no es su cara. Podríamos estar cara a cara, pero como la consciencia que somos, jamás podríamos estar en una posición opuesta. Cara a cara, espacio a espacio, nos reconocemos mutuamente, más allá de nuestras caras. Somos el uno en el otro. Este es el milagro.
Vuelve tu cara a la verdad. La consciencia se deleita con sus múltiples facetas, pero no tiene una propia.
Jeff Foster
(Traducido por Tarsila Murguía)
(Imagen: usagicassidy/deviantart)

